La Gazeta fue fundada el 2 de junio de 1810 por la Primera Junta de Gobierno (Primer gobierno patrio de la Argentina), mediante un decreto que establecía que "el pueblo tiene derecho a saber la conducta de sus representantes".
Su primer número apareció el jueves 7 de ese mes, fecha que luego fue elegida como el Día del Periodista por el Primer Congreso Nacional de Periodistas celebrado en Córdoba en 1938.
La Gazeta publicaba las resoluciones oficiales, decretos y otros
documentos oficiales, ofrecía noticias de actualidad tanto del
extranjero como locales y contenía también los ideales del gobierno.
Su
lema era la frase "
Tiempos de rara felicidad,/son/ aquellos en los cuales se puede sentir lo que se desea y es lícito decirlo", del historiador romano
Cornelio Tácito.
Fundación de La Gazeta de Buenos Aires
Por: Mariano Moreno
Desde el momento en que un juramento solemne hizo responsable a
esta Junta del delicado cargo que el pueblo se ha dignado confiarle, ha
sido incesante el desvelo de los individuos que la forman, para llenar
las esperanzas de sus conciudadanos. Abandonados casi enteramente
aquellos negocios a que tenían vinculada su subsistencia, contraídos al
servicio del público, con una asiduidad de que se han visto aquí pocos
ejemplos, diligentes en proporcionarse todos los medios que puedan
asegurarles el acierto; ve la Junta con satisfacción, que la
tranquilidad de todos los habitantes, acredita la confianza, con que
reposan en el celo y vigilancia del nuevo gobierno.
Podría la Junta reposar igualmente en la gratitud con que públicamente
se reciben sus tareas; pero la calidad provisoria de su instalación
redobla la necesidad de asegurar, por todos los caminos, el concepto
debido a la pureza de sus intenciones. La destreza con que un mal
contento disfrazase las providencias más juiciosas, las equivocaciones
que siembra muchas veces el error, y de que se aprovecha siempre la
malicia, el poco conocimiento de las tareas que se consagran a la
pública felicidad, han sido en todos los tiempos el instrumento que
limando sordamente los estrechos vínculos que ligan el pueblo con sus
representantes, produce al fin una disolución, que envuelve toda la
comunidad en males irreparables.
Una exacta noticia de los procedimientos de la Junta, una continuada
comunicación pública de las medidas que acuerde para consolidar la
grande obra que se ha principiado, una sincera y franca manifestación de
los estorbos que se oponen al fin de su instalación y de los medios que
adopta para allanarlos, son un deber en el gobierno provisorio que
ejerce, y un principio para que el pueblo no resfríe en su confianza, o
deba culparse a sí mismo si no auxilia con su energía y avisos a quienes
nada pretenden, sino sostener con dignidad los derechos del Rey y de la
Patria, que se le han confiado. El pueblo tiene derecho a saber la
conducta de sus representantes, y el honor de éstos se interesa en que
todos conozcan la execración con que miran aquellas reservas y misterios
inventados por el poder para cubrir los delitos.
¿Por qué se han de ocultar a las provincias sus medidas relativas a
solidar su unión, bajo el nuevo sistema? ¿Por qué se les ha de tener
ignorantes de las noticias prósperas o adversas que manifiesten el
sucesivo estado de la Península? ¿Por qué se ha de envolver la
administración de la Junta, en un caos impenetrable a todos los que no
tuvieron parte en su formación? Cuando el Congreso general necesite un
conocimiento del plan de gobierno que la Junta Provisional ha guardado,
no huirán sus vocales de darlo, y su franqueza desterrará toda sospecha
de que se hacen necesarias o temen ser conocidos, pero es más digno de
su representación, fiar a la opinión pública la defensa de sus
procedimientos y que cuando todos van a tener parte en la decisión de su
suerte, nadie ignore aquellos principios políticos que deben reglar su
resolución.
Para el logro de tan justos deseos ha resuelto la Junta que salga a luz
un nuevo periódico semanal, con el título de Gaceta de Buenos Aires, el
cual sin tocar los objetos que tan dignamente se desempeñan en el
Semanario del Comercio, anuncie al público las noticias exteriores e
interiores que deban mirarse con algún interés. En él se manifestarán
igualmente las discusiones oficiales de la Junta con los demás jefes y
gobiernos, el estado de la Real Hacienda y medidas económicas, para su
mejora; y una franca comunicación de los motivos que influyan en sus
principales providencias, abrirá la puerta a las advertencias que desee
dar cualquiera que pueda contribuir con sus luces a la seguridad del
acierto.
La utilidad de los discursos de hombres ilustrados y que sostengan y
dirijan el patriotismo y fidelidad, que tan heroicamente se ha
desplegado, nunca es mayor que cuando el choque de las opiniones pudiera
envolver en tinieblas aquellos principios, que los grandes talentos
pueden únicamente reducir a su primitiva claridad; y la Junta, a más de
incitar ahora generalmente a los sabios de estas provincias, para que
escriban sobre tan importantes objetos, los estimulará por otros medios
que les descubran la confianza.
Fuente:
http://lagazetadebuenosaires.com/noticia.asp?id=39
S.E: Un saludo especialísimo a
nuestr@s periodistas en su día. A aquell@s que narran la historia sin
distorsiones y que lo hacen además teniendo conciencia y expresando
claramente en qué lugar ideológico están parados.