jueves, 20 de junio de 2013

MANUEL BELGRANO: IDEAS Y PROYECTOS EN EDUCACIÓN




Muchos historiadores consideran a Belgrano como el verdadero propulsor de la educación, el verdadero padre de la escuela primaria argentina, pues dio a la revolución la fórmula concreta de política educacional.

Su prédica  a favor de la difusión de la instrucción y educación pública era para él,  esencial para el fomento de la industria y riqueza. El vasto plan que Belgrano proponía en la Memoria de 1796, abarcaba la creación de escuelas de agricultura, dibujo, arquitectura, primarias para niñas, comercio y náutica. Sólo pudo ver realizada una mínima parte de su programa.

Sus ideales tomaron los principios de la Ilustración Española y se interesó por la educación de la mujer.
Consultó  obras  de  humanistas españoles en las que se indicaba que las muchachas, debían aprender  juntamente letras, hilar y labrar, que son ejercicios muy honestos...
Estaba de acuerdo con la separación de sexos  y promovía el estudio del catecismo en las escuelas. No pretendía formar mujeres intelectuales, sino que  tenía presente a la madre de familia, procurando alejarla de la ignorancia y fomentando la virtud. Proponía la creación de escuelas gratuitas para niñas, en donde se les enseñase a leer, escribir, bordar y coser para combatir la ociosidad,  hacerlas útiles en su hogar, y permitirles ganarse la vida en forma decorosa y provechosa….Las hilanderas y tejedoras eran oficios considerados “mujeriles” que propugnó desde las escuelas.
  

Propuso que los niños aprendiesen las primeras letras, conocimientos matemáticos básicos junto con el catecismo, para luego ser admitidos por los Maestros menestrales, quienes les enseñarían su oficio, teniendo éstos la obligación de mandarlos a la Escuela de dibujo.
El cuidado de las escuelas gratuitas debía confiarse “a aquellos hombres y mujeres que, por oposición, hubiesen mostrado su habilidad y cuya conducta fuese de público y notorio irreprensible”. El Consulado debía velar sobre “las operaciones de maestros y maestras”,
Manifestaba que las escuelas debían ponerse con distinción de barrios,  promoviéndose en todas las ciudades, villas y lugares que estuviesen sujetas a su jurisdicción, comisionando para ello a los diputados, y pidiendo auxilio al  virrey, a fin de que comunicase sus órdenes para que todos los gobernadores y demás jefes cooperasen en esos establecimientos .
Se ocupó del fomento del comercio y para difundir los nuevos principios y prácticas en la materia, proponía la creación de una Escuela de Comercio, que comprendía  materias como aritmética, llevar la cuenta y tener los libros y el cálculo y regla de cambio.
El ciclo jurídico comprendía: reglas de la navegación y correspondencia mercantil, los seguros,  las leyes y costumbres usadas entre negociantes, los principios generales de la geografía y las producciones de que abundan o escasean los países.
Proponía una compañía de seguros tanto para el comercio marítimo como para el terrestre, la necesidad de cuidar de caminos, muelles, y la construcción   de una Escuela de Náutica que comenzó en 1799,  Los cursos  duraban cuatro años, abarcaban el estudio de la aritmética, geometría, trigonometría , álgebra, dibujo, hidrografía, principios de mecánica, geografía y navegación. Cerró al producirse la primera invasión inglesa en 1806.

Los orígenes de las Facultades de Agronomía y de Ciencias Económicas se encontraban en los planes de estudios de Belgrano. Asimismo fomentó la enseñanza técnica, enemiga del verbalismo y la rutina.

 En la Memoria de 1796 preconizaba la erección de una Escuela de Dibujo que sería útil para las diversas ramas de las artes manuales. El teólogo, el ministro y el abogado, decía, necesitarían el conocimiento del dibujo, pues mientras a unos les facilitaría el estudio de la geografía y el manejo del mapa y compás, a los otros les serviría para comprender los “planos iconográficos y agrimensores, de las casas, terrenos y sembrados que presentan los litigantes en los pleitos”; los médicos tendrían mayor facilidad para estudiar detenidamente las partes del cuerpo humano que figuraban en las láminas de los tratados de anatomía y hasta las propias mujeres para el mejor desempeño de sus labores. La escuela de geometría, arquitectura, perspectiva y todas las demás especies de dibujo  fue inaugurada en 1799 pero tuvo corta vida, se cerró en 1804 porque el Consulado  no disponía de dinero para mantenerla.

En 1813, la Asamblea Constituyente, a raíz de la victoria de Salta, donó a Belgrano la cantidad de 40.000 pesos, que  los destinó a la fundación de cuatro escuelas; en Tarija, Jujuy, Tucumán y Santiago del Estero, y elaboró un Reglamento, que debía regir en las mismas.

Disponía que se destinaba a cada una un capital de 10.000 pesos, cuya renta de quinientos pesos costearía el sueldo del maestro de cuatrocientos pesos, y los útiles y libros de los niños de padres pobres, si resultaba un sobrante, se destinaba a premios de estímulo. Las escuelas quedaban bajo la protección y vigilancia de los ayuntamientos; la provisión de cargo de maestro se hacía por oposición, debiéndosele dar cuenta a Belgrano de su resultado, para hacer el nombramiento, función que pasaría a su muerte al Cabildo.

Es importante conocer la consideración que recibía el maestro.
Se disponía que en las principales ceremonias se le debía dar “asiento al maestro en cuerpo de Cabildo, reputándosele como Padre de la Patria”. Se establecía que  El maestro procuraría con su conducta, y en todas sus expresiones y modos, inspirar a sus alumnos amor al orden, respeto a la Religión, consideración y dulzura en el trato, sentimiento de honor, amor a la virtud y a las ciencias, horror al vicio, inclinación al trabajo, despego del interés, desprecio de todo lo que diga a profusión y lujo en el comer, vestir y demás necesidades de la vida, y un espíritu nacional que les haga preferir el bien público al privado, y estimar en más la calidad de Americano que la de Extranjero”.

Reglamentaba el régimen interno de las escuelas, la distribución del tiempo, y las recompensas a conceder a los mejores alumnos. Se autorizaba a aplicar azotes en casos graves, no pudiendo pasar de doce y haciéndolo esto siempre separado de la vista de los demás jóvenes. Se  recomendaba sobre los niños  que no se permitiera que nadie usara lujo, aunque sus padres pudiesen  y quisiesen costearlo.

El calendario escolar comprendía vacaciones en los meses de junio, julio y agosto y las clases se daban por la tarde, en invierno desde las cuatro hasta la oración y en verano (noviembre a marzo inclusive), desde las seis a la oración. Los exámenes eran trimestrales. No sólo se tenía en cuenta la aplicación del alumno, sino también la conducta, y eran expulsados a la tercera falta grave.
Es necesario destacar la labor de Belgrano, quien actuó como un verdadero impulsor de la enseñanza en nuestro país, a pesar de las dificultades que dificultaron e incluso impidieron el logro de sus objetivos.

Además de ser el creador de la Bandera Argentina, Belgrano ha sido, sin lugar a dudas, un precursor de las ideas de progreso y emancipación para la América del Sur.

Hoy, nuestro homenaje a tan notable personalidad, tan cara a nuestros sentimientos como argentinxs .

Lic.Elena Liniado.






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